Las Rozaduras y Ampollas en Pies, Consejos y Tratamiento

Pie con ampolla

Absolutamente todas y todos, en algún punto de nuestra vida, hemos sufrido por ampollas o rozaduras en la piel de los pies. Una lesión tan incómoda como esta puede llegar a impedirnos disfrutar de diversas actividades de la vida cotidiana como lo es salir a correr, dar largos o cortos paseos, conocer ciudades recorriendo cada esquina, calle y avenida, e incluso practicar nuestro deporte favorito.

En este blog, te hablaremos un poco sobre esta patología así como te daremos algunos consejos para que este problema no vuelva a aparecer en tu vida.

La causa principal de las ampollas es la fricción continua de la piel con el zapato, sobre todo, si el calzado es nuevo.

Persona con pie de atleta¿Qué es una ampolla?

Una ampolla, como tal, es una acumulación de líquido transparente que resulta de un roce repetitivo con ya sea el calzado o piel con piel, entre los dedos. En general, se trata de un mecanismo de defensa de la piel para proteger su tejido interior puesto que esta burbuja que surge en la zona irritada se forma en la primera capa de la piel conocida como epidermis.

¿Por qué salen ampollas en los pies?

La aparición de ampollas y rozaduras en los pies puede deberse a varios factores. A continuación te enumeramos algunos de ellos:

  • Roce o fricción continua.

La causa principal de las rozaduras y ampollas en los pies es la fricción de la piel contra el calzado, sobre todo cuando hacemos largos recorridos o cuando estrenamos calzado. Esta lesión también puede darse por la fricción de piel con piel y entonces la lesión suele aparecer entre los dedos.

  • Quemaduras.

El sol, productos químicos o líquidos a altas temperaturas, como el agua hirviendo, pueden ocasionar ampollas (tanto en los pies como en el resto de partes del cuerpo).

  • Pie de atleta u hongos en los pies.

Los hongos en los pies, como sucede en la patología del pie de atleta, también pueden llegar a producir ampollas.

  • Espolón calcáneo.

El crecimiento del hueso del talón genera un roce excesivo de dicha zona con el calzado. Esta fricción deriva en las mencionadas lesiones cutáneas.

  • Otros.

Reacciones alérgicas, enfermedades cutáneas como la dermatitis o infecciones en la piel como la varicela también pueden ser causa de la aparición de ampollas.

Si no se ha podido prevenir y aparece una ampolla en la piel del pie, debemos seguir los siguientes 4 pasos:

  1. Lavar la zona con jabón y enjuagar con agua tibia.
  2. Secar bien con gasas y aplicar clorhexidina o povidona yodada.
  3. Tapar la zona con una gasa antiadherente
  4. En caso de que la ampolla tenga gran tamaño e impida caminar por el dolor que provoca -el líquido es el causante de esta molestia-, se deberá abrir y drenar, y nunca quitarle la piel. Si la lesión se queda al descubierto (sin piel), se limpiará la zona para desinfectarla y colocaremos un apósito específico de los que se conocen como “segunda piel” o “piel artificial”, cubriendo totalmente la zona lesionada. Nunca colocaremos encima de la zona dañada un apósito que contenga adhesivo, ya que al despegarlo podemos dañar más esa parte.

Algunos consejos para prevenirlas

  • Mantener la piel bien hidratada durante todo el año con cremas específicas de pies es fundamental para evitar rozaduras.
  • Los calcetines son nuestros grandes aliados y se deben utilizar durante todo el año, incluso en verano, si vamos a salir a caminar o correr. En la actualidad, existen en el mercado calcetines confeccionados sin costuras que ayudan a la transpiración y ventilación, creando unas mejores condiciones para evitar el roce y la humedad, aspecto importante para evitar lesiones en la piel.
  • El calzado es lo más importante y que más influye en la aparición de ampollas en los pies. Por ello, hay que comentar varios aspectos relacionados con este tema.

Si un calzado nos aprieta en la tienda, no esperemos que se “estire”.

No es aconsejable estrenar un calzado para ir a andar o practicar deporte. Para realizar actividades en las que vamos a caminar más de lo normal, siempre debemos utilizar un calzado que ya esté adaptado a nuestro pie, o sino ir adaptándolo de forma progresiva.

Escoger el calzado adecuado para cada actividad es esencial ya que no solo evitaremos rozaduras sino también lesiones más graves que afecten a otras partes de nuestro cuerpo. Si buscamos unas zapatillas para practicar running, se aconseja utilizar una talla más de la que usamos en el calzado de calle, así evitaremos presiones, roces y ampollas.

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